martes, 21 de agosto de 2007

hold infinity in the palm of your hand, and eternity in a shelf

Un ensayo de Borges me hizo pensar (por eso me agrada, saca el polvo), tal vez pensamientos mediocres, pero uno siempre debe de estar agradecido cuando piensa.
Dejenme transcribirles la parte del texto que tanta idea causó. el título del ensayo es Las mil y una noches y viene en el libro Siete Noches (lo cual me hace recordar que no es propiamente un ensayo).
En el título de las mil y una noches hay algo muy importante: la sugestión de un libro infinito. Virtualmente, lo es. Los árabes dicen que nadie puede leer Las mil y unas noches hasta el fin. No por razones de tedio: se siente que el libro es infinito.
Tengo en casa los diecisiete volúmenes de la versión de Burton. Sé que nunca los habré leído todos pero sé que ahí están las noches esperándome; que mi vida puede ser desdicha pero ahí estarán los diecisiete volúmenes; ahí estará esa especie de eternidad de Las mil y una noches.

En este caso el sentimiento llegó antes que el pensamiento. Lo que sentí fue admiración hacia Borges por tener los diecisiete volúmenes de la versión de Burton ya que no son fáciles de encontrar y son bastante caros. El pensamiento fué algo de identificación con lo leído. Yo también tengo un libro probablemente ilegible e infinito en mi librero: Finnegan's Wake. No lo he leído completo, pero muchas veces como distracción (o escapatoria?) abro cualquier página y trato de entender el párrafo que escoja, dándole significados y entendimientos de cualquier tipo, pero siempre adentrandome por completo en el libro, en las palabras. En mi librero hay muchas puertas y la más profunda es una pequeña y verde que da a ese infinito que es el subconsciente nocturno.

1 comentario:

andrés dijo...

te apuesto a que si lees algun día alguno de los dos

 
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